
Las tiendas de comestibles están diseñadas magistralmente para separarlo de su dinero. Si bien la mayoría de los compradores se centran en folletos de ofertas o puntos de fidelidad, la verdadera pérdida de dinero para su billetera proviene de lo que los conocedores de la industria llaman el “impuesto a la pereza”. Es la prima que paga por su comodidad. En algunos casos, está pagando un margen de beneficio del 300 % o más por una mano de obra que le llevaría menos de 60 segundos realizarla usted mismo.











