
La mayoría de los conductores ven su vehículo como un reloj que hace tictac, y suponen que una vez que la lectura del odómetro alcanza los seis dígitos, ha comenzado la cuenta regresiva para una avería. Pero su automóvil no tiene una fecha de vencimiento escrita en el manual del propietario. Alcanzar la marca del cuarto de millón de milla no es cuestión de suerte ni de pasar semanas buscando el vehículo perfecto que nunca se estropee. Se trata de ti, el dueño.











