Usted sabe que no debe transferir dinero a un “príncipe abandonado” o hacer clic en un enlace de un banco que no utiliza. Pero a medida que nos acercamos al año 2026, el juego ha cambiado.
Las amenazas ya no están sólo en tu carpeta de spam. Están en sus redes sociales, en sus resultados de búsqueda e incluso en las reseñas en las que confía para tomar decisiones de compra.
La publicidad se ha vuelto más sofisticada y, lamentablemente, más engañosa. No estamos hablando sólo de mentir. Estamos hablando de manipulación diseñada para eludir su escepticismo.
Según el ver perros En Truth in Advertising (TINA.org), las tendencias más peligrosas de este año utilizan la tecnología y la psicología para robarte el bolsillo antes de que te des cuenta de lo que está sucediendo.
A continuación se muestran tendencias publicitarias engañosas que se dirigen a su billetera en este momento.
1. El ‘amigo’ que no es real
Solíamos preocuparnos por Photoshop. Ahora tenemos que preocuparnos por personalidades enteras fabricadas por la inteligencia artificial. Una de las tendencias más alarmantes que TINA.org está siguiendo tiene que ver con los respaldos generados por IA.
Es posible que vea un video de una celebridad confiable, como un médico famoso o un actor querido, respaldando un nuevo suplemento para la memoria o un truco para perder peso “milagroso”. La voz suena exactamente igual a ellos. Los labios se mueven perfectamente. Pero es un deepfake.
Tampoco se trata sólo de celebridades. Los anunciantes utilizan chatbots de inteligencia artificial para imitar la conexión humana. Estos bots pueden aparecer en sitios web o redes sociales, conversando con usted con la calidez de un nuevo amigo, solo para guiarlo hacia productos turbios o recopilar sus datos personales.
Si un vídeo o un chat te parecen sorprendentemente personales o demasiado perfectos, da un paso atrás. Es posible que la “persona” que recomienda ese producto no exista.
2. La prueba ‘gratuita’ que te mantiene como rehén
“Gratis” sigue siendo la palabra más poderosa en marketing, pero en 2026, a menudo viene acompañada de hilos invisibles. Esta es la era de la trampa de las suscripciones.
Las empresas se están volviendo agresivas con patrones oscuros: trucos de diseño que facilitan el registro pero casi imposible cancelar.
Podrías inscribirte para recibir una botella de vitaminas gratis o un servicio de limpieza del hogar por $19, pensando que es una oferta única. En realidad, sin saberlo, aceptó una renovación automática mensual a un precio mucho más alto.
Estos términos a menudo están ocultos en letra pequeña y densa o detrás de un proceso de pago confuso. Cuando nota el cargo en el extracto de su tarjeta de crédito, ya está atrapado en un ciclo de facturación del que requiere un esfuerzo hercúleo para escapar.
3. El mito del ‘Made in USA’
El patriotismo vende. Los anunciantes saben que muchos de nosotros estamos dispuestos a pagar más por productos fabricados en casa. Sin embargo, TINA.org ha señalado un aumento en las afirmaciones engañosas de “Hecho en EE. UU.” o “Construido en EE. UU.”.
Las principales marcas, desde fabricantes de ventanas hasta empresas de automóviles, se han enfrentado a un escrutinio por ondear la bandera estadounidense mientras utilizaban importantes piezas importadas.
Un producto puede ensamblarse aquí, pero si el motor, el vidrio o los componentes centrales se envían desde el extranjero, llamarlo “Hecho en EE. UU.” sin calificarlo es engañoso. No dejes que una bandera en el embalaje te impida comprobar la etiqueta de origen del producto.
4. ‘Nutrilavado’
Quieres tomar decisiones saludables para tu cuerpo y el planeta. Los especialistas en marketing lo saben y lo explotan con vagas palabras de moda que suenan muy bien pero no significan nada.
El “nutrilavado” va en aumento. Esto implica utilizar términos como “limpio”, “natural” o “superalimento” en la comida chatarra altamente procesada. Dado que estos términos a menudo carecen de definiciones legales estrictas, las empresas los utilizan para crear un halo de salud en torno a productos cargados de azúcar o ingredientes artificiales.
Lo mismo ocurre con las reclamaciones medioambientales. Las aerolíneas y las marcas de moda están promocionando prácticas “sostenibles” o objetivos de “cero emisiones netas” que, tras una inspección más cercana, a menudo son más aspiracionales que reales.
Si una empresa afirma que su producto salvará el planeta, busque certificaciones específicas y verificables en lugar de bonitas hojas verdes en la etiqueta.
5. La ilusión ‘clínicamente probada’
La ciencia es la máxima autoridad, razón por la cual a los estafadores les encanta tomar prestado su lenguaje. Verá innumerables suplementos y dispositivos que afirman estar “clínicamente probados” o “recomendados por médicos”.
¿El truco? El llamado estudio clínico podría haberse realizado en cinco personas o podría no tener ninguna relación con el producto real que se vende.
En algunos casos descarados, el “doctor” es un actor remunerado que lleva una bata de laboratorio. TINA.org ha expuesto numerosos casos en los que las afirmaciones sobre propiedades saludables, especialmente las de pérdida de peso o antienvejecimiento, se desmoronan en el momento en que se solicita evidencia.
Si un producto promete un avance médico del que su médico actual no ha oído hablar, mantenga su tarjeta de crédito en su bolsillo. Los verdaderos milagros médicos rara vez aparecen en un anuncio emergente.











