
Usted sabe que no debe transferir dinero a un “príncipe abandonado” o hacer clic en un enlace de un banco que no utiliza. Pero a medida que nos acercamos al año 2026, el juego ha cambiado. Las amenazas ya no están sólo en tu carpeta de spam. Están en sus redes sociales, en sus resultados de búsqueda e incluso en las reseñas en las que confía para tomar decisiones de compra. La publicidad se ha vuelto más sofisticada y, lamentablemente…











