
Tres semanas después de la mastectomía, Sophia Bassan sintió un dolor punzante debajo de la axila derecha. En los meses siguientes, dolorosas sacudidas irradiaron por su pecho y espalda. Su cuerpo se volvió tan sensible que a veces no podía ponerse una camisa o llevarse un tenedor a la boca. Bassan dormía sentada porque le dolía tumbarse y se estremecía al menor contacto. “Recuerdo haber pensado que estaba…




