La alguna vez fuerte industria turística de Cuba, durante mucho tiempo uno de los mayores pilares económicos de la isla, ahora enfrenta una grave recesión. Al mismo tiempo, la geopolítica reciente, incluida la operación militar sorpresa de Estados Unidos que capturó al presidente venezolano Nicolás Maduro, ha generado nueva incertidumbre en las relaciones entre Estados Unidos y Cuba y en la estrategia más amplia en todo el hemisferio occidental.
Las llegadas de turistas a Cuba han caído drásticamente desde los niveles previos a la pandemia. En 2024, la isla registró aproximadamente 2,2 millones de visitantes internacionales, el total más bajo en casi dos décadas y muy por debajo de su propio objetivo de 3,2 millones. Los datos de principios de 2025 muestran una debilidad continua: las llegadas hasta mayo disminuyeron alrededor de un 20 por ciento año tras año y la ocupación hotelera languideció cerca de los mínimos de varios años para la temporada alta. Estas caídas han afectado los ingresos de divisas en un momento crítico: Cuba continúa lidiando con la inflación, la escasez de suministro y los cortes intermitentes de energía.
Los economistas dicen que el turismo representa una gran parte de los ingresos en divisas de Cuba, y un desempeño más débil ha contribuido a déficits más amplios y presión sobre los presupuestos estatales. Los viajeros canadienses, rusos y europeos aún superan con creces a los provenientes de Estados Unidos, donde las restricciones de viaje siguen vigentes, lo que significa que la recuperación ha sido desigual.
La caída del turismo se produce junto con un cambio dramático en la postura de Estados Unidos luego de la operación militar que derrocó a Maduro y lo llevó a Nueva York para enfrentar cargos federales, una medida que Estados Unidos enmarca como parte de su esfuerzo más amplio para contrarrestar a los gobiernos de izquierda.
En una conferencia de prensa reciente, el presidente Donald Trump dijo que Estados Unidos pronto podría centrar su atención en la situación en Cuba, comparando la condición de la isla con las luchas de Venezuela y enfatizando el apoyo al pueblo cubano. “Creo que Cuba será algo de lo que terminaremos hablando, porque Cuba es una nación fallida en este momento, una nación muy fallida, y queremos ayudar a la gente”, dijo Trump. Añadió que Estados Unidos quiere ayudar tanto a las personas que viven en la isla como a los inmigrantes cubanos en Estados Unidos.
Secretario de Estado Marco Rubio
El secretario de Estado Marco Rubio, un cubanoamericano, respaldó ese mensaje en Meet the Press, advirtiendo que el gobierno cubano está en serios problemas luego de la operación en Venezuela. “Creo que están en muchos problemas”, dijo Rubio cuando se le preguntó si Cuba podría ser el próximo foco de atención de la administración. “No somos grandes admiradores del régimen cubano”, añadió, destacando el apoyo histórico de Cuba a Maduro y al interrelacionado aparato de seguridad.
Los funcionarios cubanos han rechazado con vehemencia el marco estadounidense. El presidente Miguel Díaz-Canel condenó la operación estadounidense contra Venezuela como “terrorismo de Estado”, advirtiendo que las interrupciones en el petróleo venezolano -un salvavidas para el frágil sector energético de Cuba- podrían profundizar la inestabilidad en la isla.
Los interesados en el turismo y los economistas sostienen que la recuperación de Cuba –y cualquier aumento futuro de visitantes internacionales– depende de reformas políticas y económicas de largo alcance. Incluso antes de la reciente escalada geopolítica, el sector enfrentaba obstáculos estructurales: hoteles obsoletos, un suministro de energía poco confiable, conectividad aérea limitada y un modelo económico con participación privada mínima en nichos críticos como hoteles boutique, paladares (restaurantes independientes) y casas particulares (alojamientos en familias con licencia).
Los competidores regionales han aprovechado con mayor éxito el repunte pospandemia. Los destinos caribeños de la República Dominicana y México atrajeron cada uno más de 10 millones de visitantes en los últimos años, atrayendo inversiones que mejoraron la infraestructura y ampliaron la conectividad, mientras que la participación de Cuba en la demanda mundial de viajes se quedó rezagada.
Los analistas dicen que desbloquear el potencial turístico de Cuba requeriría levantar las restricciones de viaje de Estados Unidos, ampliar el espacio regulatorio para la empresa privada y realizar enormes inversiones en redes energéticas y conectividad digital para soportar mayores volúmenes de visitantes internacionales. Algunos ven una demanda reprimida por parte de los viajeros de placer estadounidenses por el patrimonio cultural, los complejos turísticos frente a la playa y los paisajes urbanos históricos de Cuba; otros advierten que las tensiones políticas podrían disuadir a los inversores y visitantes hasta que se estabilicen las relaciones diplomáticas.
También hay una gran ventaja. Si el presidente Trump y Estados Unidos logran liberar al pueblo cubano del actual liderazgo comunista, los analistas predicen un fuerte repunte del turismo, con enormes inversiones de dólares de empresas y desarrolladores estadounidenses para revitalizar hoteles, complejos turísticos e infraestructura. La combinación de cambio político y capital del sector privado podría convertir a Cuba en uno de los destinos más populares del hemisferio casi de la noche a la mañana.
La industria turística de Cuba se encuentra ahora en una encrucijada fundamental, atrapada entre inmensas oportunidades económicas y una creciente tensión geopolítica. Los datos actuales muestran que un sector aún se está reduciendo, incluso cuando la retórica directa de Washington hacia La Habana, amplificada por las declaraciones de Trump y Rubio, subraya cuán estrechamente están ligadas las fortunas turísticas de la isla a la trayectoria más amplia de la política entre Estados Unidos y América Latina. Los próximos meses podrían determinar si el atribulado sector turístico de Cuba continúa su declive o experimenta un dramático resurgimiento multimillonario bajo el nuevo liderazgo gubernamental.











